¡Que no te saquen de tus casillas!

¿Haz escuchado alguna vez la frase que dice: ” me sacas de mis casillas”? Bueno, pues esa persona que ha pronunciado esa frase te esta dejando  el poder  de sus reacciones en tus manos. Aunque parezca una frase muy trillada es una frase que tiene mucho poder, pero a veces no reflexionamos sobre lo que decimos, pero el proceso del habla y de la introspección van tan de la mano que tenemos que cuidar lo que sale de nuestra boca porque nuestra mente todo lo cree. Tal vez decimos frases como estas por simple costumbre, porque todo el mundo lo dice, pero por nuestra boca podemos cavar  nuestra propia tumba, así es que hoy los quiero invitar a reflexionar sobre esta frase.  “Sacar de mis casillas” es una de las tantas frases del argot mexicano que empleamos cuando algo nos esta desesperando mucho y tenemos una reacción no deseada culpando al otro y excluyéndonos de la responsabilidad de nuestra reacción.

Pero mis estimadas y queridas lectoras les paso al costo mi aprendizaje:

Al no tomar responsabilidad de nuestras acciones sólo nos herimos a nosotras mismas.

Lamentablemente hay tanta gente que se justifica en el otro en vez de encontrar en si mismo. Les pongo un ejemplo muy trivial, hoy en la mañana fui a comprar un jugo verde grande y un café chico a la cafetería que esta en el primer piso de mi edificio. Mi oficina esta en el piso 6. Tome el elevador, llegue a mi escritorio y abro la bolsa que venía  empaquetada para encontrarme con la sorpresa que había recibido la orden equivocada. En la bolsa había un café grande y una lata de refresco.  Regreso a la cafetería tras bajar el elevador y me acerco a la caja y la chica muy molesta me voltea a ver y me dice: “Tomaste la bolsa equivocada” lo cual me hizo recordar que  yo tome la bolsa que ella me dio, ¿cómo iba a saber yo que la bolsa era la equivocada? Ella la empaqueto, ella me la dio, yo la recibí y si estuvo en mi no revisar y confiar en ella. Fue algo muy trivial y sin tanto impacto para mi porque a mi solo me costo bajar el elevador de nuevo y cambiar mi orden, mientras que a ella por su mal humor probablemente le costo atender a un cliente enojado antes que a mi por darle la orden equivocada y un regaño del jefe. Más allá de quien tuvo el error más grande, lo que les quiero resaltar de este ejemplo son las palabras que ella uso : “Tomaste la bolsa equivocada” señalando que el error estuvo fuera de ella, osea en mi. Cuando volví a tomar el elevador me quede pensando en sus palabras y recordar que muchas veces he estado en esa situación en que culpo primero al otro, antes que ver mi error, pero es que es lo más fácil. Lo difícil esta reconocer que tuvimos parte en el acontecimiento y reflexionar internamente, reconocer primero antes de culpar al otro. No esta en nuestras manos juzgar al otro pero si esta en nuestras manos el ser mejor cada día y parte de ese proceso es reconocerme como humano, que como todos comete errores, ser piadosos con nosotros mismos y amorosos para en primera instancia, perdonarnos y en segunda comprometernos con nosotros mismos a hacerlo mejor la próxima vez.

Publicado en Mujeres Construyendo el 8 de junio de 2015

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